
Hay algo de atávico en la tortura animal, y aunque la tortura en sí es suficiente para trasladarnos a mundos primitivos si añadimos los 4 elementos , este atavismo resulta más evidente. Cabras lanzadas al viento desde los campanarios , caballos que cruzan hogueras, toros embolados de los que acabamos de hablar , y de nuevo , toros ,siempre toros que tiñen de rojo el dorado de la arena en corridas y encierros. En Denia han pensado que les faltaba el líquido elemento y le han puesto remedio , en su primitiva fiesta ‘Bous a la Mar’ , el astado acaba dando con sus huesos en el Mediterráneo . Por supuesto aquí el Toro ‘tampoco sufre’, ser lanzado entre el gentío, acorralado , arengado, azuzado , entre gritos, golpes y tirones de rabo , no es motivo de sufrimiento. Tampoco cuando el toro ,intentando alcanzar a los mozos que se tiran al mar , acaba en el agua sin saber nadar , resulta motivo de sufrimiento. Porque de todas maneras antes de que se ahoge el Morlaco una barca destinada al uso acabara agarrando al animal de la cornamenta para llevarlo la orilla. ¡’Qué considerados’!.
No contentos con realizar esta salvajada , se sienten orgullosos de ella : ‘El interés y la fama que despiertan Els Bous a la Mar las ha hecho merecedoras de la declaración de fiesta de Interés Turístico Nacional. Ello se debe a la singular combinación que resulta de conjugar el espectáculo taurino con el mar, al hecho de que no se sacrifique a las vaquillas y por otro lado al carácter abierto y popular de la fiesta, en la que se da una activa participación por parte de vecinos y visitantes’








