
Mathias tiene debilidad por los dulces, le gusta pintar , y se relaja viendo la televisión y aunque sienta sueño, no prueba el café, le desagrada su sabor amargo. Tras las rejas espera pacientemente en su celda sin saber muy bien qué tiene que esperar.
Mathias Pan tiene 27 años y aunque ahora es rico no ha tenido una vida fácil . Apenas era un bebé cuando su madre murió de un disparo delante de su intensos ojos oscuros . Mathias iba a ser víctima del repugnante tráfico al que han sometido a tantos Africanos . El destino del pequeño iba a ser un laboratorio farmacéutico de uno de estos países que llamamos ‘desarrollados’ . Alguien lo detectó y Mathias fue rescatado , se crió con una familia y más tarde al crecer fue internado en un ‘hospicio’.
Y allí se ha pasado toda la vida , privado de su Africa natal y de su exuberante naturaleza y obligado a vivir del modo que otros han decidido para él. Su incierto futuro depende de los vericuetos jurídicos por los que circulará el fallo de un Tribunal
Internacional . La decisión judicial podría decidir si se le permite a Mathias seguir viviendo en su hogar , si acabará fuera del país en un lamentable cautiverio , o en caso de no poder realojarle si se adoptará la decisión más drástica que acabaría con su vida.
Mathias se muestra pensativo , ajeno a los tecnicismos legales, porque él no entiende de leyes. El joven tiene una de esas ‘mentes sencillas’ . Tampoco puede hablar. Su fisiología no se lo permite, pero eso no le impide disfrutar de las visitas que le regala su amiga Paula . Y él se alegra tanto que se pone a dibujar y a hacer el tonto calzándose unas botas de goma , mientras come a dos carrillos la fruta con yogourt que le lleva Paula.
Mathias Pan no ha cometido ningún crimen para estar privado de libertad y atenerse a ser expulsado del país o quizás acabar con una inyección letal . Su único crímen es ser diferente. Apenas le separan un 1,6 % , pero ese pequeño porcentaje lo convierten en un Pan Troglodyte o lo que es lo mismo, en un chimpancé.
Mathias o Hiasl, como se conoce popularmente al chimpancé austríaco, vivía junto a otros congéneres en un centro de recuperación de simios . Los problemas volvieron para Hiasl cuando el centro entró en crisis económica en 2006. Sus responsables aseguraron entonces que no contaban con dinero suficiente para su cuidado, que no es barato. A finales de ese mismo año, la Asociación contra los Criaderos Indusriales (VGT, en sus siglas en alemán) recibió una importante donación destinada a Hials, pero con la condición de que le fuera asignado un tutor legal que le administrara la fortuna durante toda su vida.
El problema es que como no es una persona, no puede tener tutor, una situación que ahora trata de revertir la asociación austriaca con apoyo del Proyecto Gran Simio.
“La batalla legal comenzó en los tribunales austriacos pero todos los juicios se perdieron sin que los jueces señalaran nunca que no se trata de una persona. De hecho, la normativa austriaca reconoce que los homínidos son personas y desde el año 1997, los grandes simios como son los chimpancés son considerados homínidos”, señala Pedro Pozas, director de Proyecto Gran Simio en España.
Los chimpancés son inteligentes y emocionales como nosotros. Tienen conciencia de sí mismos, sienten, aman, piensan, protegen, sienten miedo, se deprimen, cooperan , son capaces de engañar, hacen regalos, y siguen unos intrincados códigos políticos para llegar al poder en sus sociedades . Deciden si hacen la paz o la guerra, pueden distinguir el engaño y hasta practican el altruísmo. No tienen un lenguaje articulado pero han demostrado que pueden aprender lenguaje de signos e incluso enseñárselo a sus hijos . Su inteligencia es similar a la de nuestros niños.
No se trata de dotar a los chimpancés y por estensión a los grandes simios de los derechos propios de nuestra sociedad humana. Hiasl no pretende vender exclusivas con su noticia, ni votar en las próximas elecciones, ni casarse con una humana. Lo que se demanda para ellos es la garantía del derecho a la vida, a la integridad física y a la libertad (con ciertas restricciones) , estos derechos que se han mal denominado ‘humanos’ no deberían ceñirse a nuestra especie. En este sentido, la proposición de la Comisión de Medioambiente en España ha dado un paso ejemplar al sentar las bases para la adecuación de la legislación española a los principios del Proyecto Gran Simio.
De momento, el caso ha llegado hasta Estraburgo, donde los jueces del alto tribunal de la Unión Europea deberán dirimir si Hials tiene derechos humanos y, con él, otros congéneres
En un momento de la Historia hemos sido capaces de ver el Sexismo, y luchar contra él .
En un momento de la Historia hemos sido capaces de ver el Racismo y luchar contra él.
Ahora puedes luchar contra el Especismo.
El Proyecto Gran Simio ha puesto en marcha una campaña de envío de cartas de apoyo por correo electrónico al Comisiariado de Derechos Humanos de la Unión Europea.

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